sábado, 27 de septiembre de 2008
Dopaje
uno no tiene que ser tan desilusionado para querer cerrar los ojos,
y al fin todos cabemos en una jodida ecuación matemática,
somos la mismísima teoría del caos gobernado,
dando vueltas en círculos hacia el mismo lugar,
y sabrá el diablo por viejo que por diablo,
pero el diablo puede por que la gente es ciega,
la tentación gana por que al fin y al cabo somos animales,
cerdos, perros y ovejas,
los que gobiernan la tierra y el pasto sin dejar de preferir el lodo y la mierda,
los que tienen el carácter y las pelotas que no saben usar sin que se les ordene,
y los que pastan sobre la tierra por orden de los pastores,
y sabrá dios que para aceptar esto no es necesario Orwell,
pero el mismo diablo sabe que es lo que más le acomoda a la granja,
y si, los humanos somos los animales más pendejos,
el uso de la razón es un don,
que preferimos dejar por el bajo instinto.
¿Y quien iba a creer que la civilización nos convertiría de nuevo en animales?
De los juniors y las cabezas de aire, a los pandros y las bohemias,
todos somos parte de una casualidad gobernada,
condicionados por la esencia del efecto,
bajos instintos sobre razón,
acción sobre el pensar,
vacíos resultados...
Uno no tiene que ser sabio para conocer la crudeza del ser humano,
uno no tiene que ser una piedra para ser calculador frío,
uno no tiene que ver para saber observar,
y si señores, somos parte de un maldito experimento,
una gigante caja de Skinner con electrodos de personalidad,
de efecto o castigo,
de condiciones y disparadores,
uno tiene que en verdad sentir para tocar las transparentes paredes,
es fácil darse cuenta de como todo es un dominio matemático,
uno simplemente tiene que dejar caer el velo de la mentira.
Rodrigo de la Parra de Tavira.©
martes, 9 de septiembre de 2008
Contra claro-oscuro
la marea sube bajo mis pies
y mil lluvias se desatan del peso de las nubes
soy naufrago que flota en un diván
que me hunde en los mares de la inconciencia
Decidí recostarme sobre mi ser
y caer sobre los limites de la locura
escarbar los confines del pensar
hasta llegar a un lugar oscuro
He decidido tocar fondo
aunque eso implique ser otro ahogado
tuve que renunciar al aire
para aprender a respirar en tu ausencia
Tuve que caer a los confines del océano
con mi propio peso
tuve que convertir mis problemas
en una piedra
amarrada a mis piernas
mientras que mi silueta desaparece
en la oscuridad de la profundidad
Y tuve que soltar todo aquello...
que me da la espalda
y tuve que decepcionarme
y darme la espalda
y no tuve opción
más que soltarme de mi soporte
y dejarme caer
hacia la oscuridad
hacia todo aquello...
que me causa claustrofobia
tuve que abrir mi propia caja de Pandora
y abrir los ojos hacia la realidad
y ver mi lado eclipsado
gobernado por el mal
tuve que ver el Ying abrazado del Yang
tuve que aceptar mi karmatico ser
tuve que extinguir las velas
apagar la luz de las flamas
para al fin poder ver
en una tierra de ciegos
Y supongo que no tenemos propósito alguno
y todo parece ser tan ridículo
sobre el peso inverso de la existencia
que nos hunde a esta fría tierra
y en fin es difícil ser gris
en un mundo claro-oscuro
es difícil ser el contra
es difícil conocer un fin
es difícil ser la otra cara de la moneda
soy prisionero
del mismo diván por el que floto
caído sobre un sueño profundo
disuelto en tu mirada
que se desvanece como humo de bocanada
cada vez que desaparezco en las sombras
bajo la manta de las penumbras
vengo a encontrar el cristal de mi alma
quebrada por los golpes
vengo a encontrar los pedazos que faltan
a desatar las tormentas que duermen en lo profundo
bajo la caída de la tarde
bajo mi caída
para al fin poder encontrarme
voy contracorriente
voy contra reflejo
voy contra el diván
voy contra el destello
voy contra el mismo ego
voy contra este desolado océano
voy contra el concreto
voy contra mi existencia
voy contra la luz
voy contra las sombras
voy contra el crepúsculo
voy contra mi ser
voy contra el cristal
voy contra la oscuridad
voy contra tu mirada
voy contra claro-oscuro...
Vengo a encontrar un propósito
Rodrigo de la Parra de Tavira.
martes, 2 de septiembre de 2008
Suspiro
Para una mujer francesa
Hay días que añoro con ver el fondo de tus ojos
como mares que se extienden al interior del alma
y existen otros días que no te comprendo
me pareces tan extraña tan injusta...
grito tu nombre a los cuatro vientos desde el dolor de mi alma
y no existe respuesta alguna
eres imposible...
me desgarras con tu silencio con tu ausente presencia
me matas día a día con el recuerdo de algo que nunca fue mío
una vaga promesa rota como mi ser
cuarteada como las muñecas de mis brazos
eres una piedra que me hunde al fondo del océano que habita en tus ojos
te has vuelto para mí el total e irreversible significado de melancolía
¿Para que amar cuando uno se vuelve esclavo del otro?
Que sufre torturas y lo peor...
...es que uno siente que las merece
eres una cortada nueva sobre mis venas
otra desertora de mis tierras
y puede que estés cerca pero aun así me ignoras
te grito con el ultimo aliento de mi ser
te grito con lo más profundo de mis palabras
te grito hasta romper mis cuerdas vocales
y quedarme para siempre mudo
ahora estoy roto
nostálgico del ayer
y para mi el presente es una maldita prisión
los segundos parecen manecillas afiladas
que desbaratan mis nervios y me despojan de todo sentir
te amo, te odio
te extraño
y no queda nada...
soy un moribundo tendido en la cama de la inconciencia
que no me puedo levantar por que en mis hombros recae el peso del mundo
pasare observando mil lunas
esperando...
lamentándome como mis pecados
y le pido a la lluvia de Julio
que deslave el color zafiro de tu ser
que deslave los recuerdos
que me de alzheimer
para por fin poder olvidarte
le pido a la luna
que me ayude a olvidarte
le pido a las horas
que me enseñen olvidar
le pido al viento que se lleve tu esencia
lejos...
y torne tu recuerdo en un suspiro.
Rodrigo de la Parra de Tavira.©