Nací envuelto en la caída de la lluvia
en el mes más extraño de todos
que se deprime de vez en cuando
y lo hace notar con las penumbras
que plantan las oscuras nubes
que invaden el horizonte
Y a veces...
...parece estar de buenas
en esos escasos días
que deja salir el sol.
Treinta y un días
que parecen acusar cada año
de todo aquello
que no se ha resuelto
que me recuerdan
que estoy trescientos sesenta y cinco días
más cerca de la muerte
como un cruel reloj de arena
sobre un impredecible final.
El cielo llora mis penas
y las sombras las ocultan
sobre un ambiente gris oscuro
que se torna azul cyan
tras la caída de la noche
de la lluvia...
El asfalto de las calles
se empapa y corroe
la humedad moja y oxida
el metal y concreto de la ciudad
descompone toda creación inatural
los bosques se hidratan
y por lo menos en este mes...
...oxigeno puro se puede respirar
tómenlo como una mentada de madre
a la revolución industrial.
En julio
esta tierra
se vuelve opaca
casi una de ciegos
una sarcástica interrogante
un flagelo por desvelar el inconsciente
y ver sin temor todo aquello a lo que temo
encerrado en un mes frió
sobre un diván de piel...
...aun más frió.
Hay momentos
en el que todo
pierde sentido
y sabré yo solo
que no tengo
las respuestas.
Según nuestra estudiada biología
somos noventa porciento agua
y según el buen Masaru Emoto
hasta el agua tiene sentimientos.
Tal vez julio es mi segunda madre
extrañamente con nombre de hombre
o tal vez el padre que no tuve
que parece calmado, sereno
con sus profundos y grises días
que parecen empapados de sabiduría
como si fuera la depresión de Sócrates
con un vago aire de luminosidad
antes de desatar la tormenta
o simplemente me sea un enigma.
Y es dura esta cirugía mental
que carece de anestesia
duele el corte que no para
esta incisión que se hace más profunda
que me desarticula cada milímetro
este maldito conflicto de identidad
el lado más oscuro y decepcionante
de uno mismo
que tanto trabajo cuesta contemplar
Julio se avecina
entro a el sin ser el mismo
como si fuera un nuevo laberinto
una indescifrable mancha de tinta
que resulta ser la llave
a la caja de Pandora personal
Perdido recorro el espacio
de un mundo surreal
eclipsado
camino sobre tierras de incertidumbre
Julio es un espejo roto
las apariencias engañan
la confianza muere
incluso entre familiares
a veces julio ruge
con truenos que rompen el silencio.
Y al final todo se calma...
...mientras cae la lluvia.
Rodrigo de la Parra de Tavira.©
viernes, 19 de junio de 2009
domingo, 8 de marzo de 2009
Espejismo
Fue hace unas cuantas caídas del sol hacia el horizonte,
que se hizo la noche sobre mi cama de arena,
y me deslumbro la luz de la luna,
volviéndose una intrusa en el desierto,
mientras el frió viento me cobijaba,
decidí envolverme en espejismos,
profanadores en mis tierras de frustración irreal,
invadiendo mi mente como el engaño de nuestra historia,
y fue que la luz satelital me iluminó sin previo aviso,
quise volverme ciego para poder ignorar el aura,
que me incendiaba en dolor ya olvidado,
no tuve opción que pedirle a la luna que se fuera,
pero fue inútil,
y no tuve remedio mas que soñar contigo,
sumergido en la inconciencia pude tener criterio,
decidí ignorarte...
una y otra vez como lo hiciste conmigo,
y como otros lo han hecho,
decidí hacer lo mismo con los que me han olvidado,
decidí olvidar y aceptar la ausencia,
tener de huésped a la soledad,
y saborear la delicada amargura del frío momento,
el observar sabiamente todas las facetas,
y la visión que atraviesa todas las capas,
de la realidad del ser humano,
con la expectativa de hasta el más decepcionante resultado.
Te has vuelto intrusa de mis tierras,
Has descubierto hasta el mas oscuro,
de los rincones en mi conciencia,
y solo existe un muro que nos separa,
uno que no es más que efecto de las consecuencias.
Mi mente me ha jugado una pasada,
me volví prisionero de una falsa realidad,
pensé haber encontrado un oasis sobre las dunas de la memoria,
un falso horizonte demasiado precioso como para ser real,
que persigo eternamente sin poderlo alcanzar,
mis ojos me engañan,
es la oscuridad, la misma ceguera,
la que me enseña la luz de la verdad.
No queda nada...
mas que el desvanecimiento de un sueño sin final
como humo que gira en el aire,
que se desintegra con los vientos del tiempo,
un momento perdido,
una promesa rota,
en un mundo de mentirosos.
Ya no me quedan fuerzas en las manos,
ni en el resto de mi cuerpo,
no me quedan fuerzas,
solo me queda soltar,
solo me queda olvidar,
soy un alma cansada sin receso,
que no tiene poción alguna,
mas la de seguir caminando en el interminable desierto,
bajo la delicada luz de un cruel satélite,
bajo la incertidumbre que gobierna las tierras de las penumbras.
Quisiera poder olvidar,
romper el espejismo que me rodea,
quebrar este silencio hipócrita,
acabar este sufrimiento fraternal,
cobijarme con las sombras del olvido.
Es mejor despertar,
ir por caminos separados,
por mas amargo que esto suene,
he aprendido a soltar,
todo aquello que no me da la mano de vuelta,
del auxilio de una difícil soledad,
es mejor despertar...
Rodrigo de la Parra de Tavira.©
que se hizo la noche sobre mi cama de arena,
y me deslumbro la luz de la luna,
volviéndose una intrusa en el desierto,
mientras el frió viento me cobijaba,
decidí envolverme en espejismos,
profanadores en mis tierras de frustración irreal,
invadiendo mi mente como el engaño de nuestra historia,
y fue que la luz satelital me iluminó sin previo aviso,
quise volverme ciego para poder ignorar el aura,
que me incendiaba en dolor ya olvidado,
no tuve opción que pedirle a la luna que se fuera,
pero fue inútil,
y no tuve remedio mas que soñar contigo,
sumergido en la inconciencia pude tener criterio,
decidí ignorarte...
una y otra vez como lo hiciste conmigo,
y como otros lo han hecho,
decidí hacer lo mismo con los que me han olvidado,
decidí olvidar y aceptar la ausencia,
tener de huésped a la soledad,
y saborear la delicada amargura del frío momento,
el observar sabiamente todas las facetas,
y la visión que atraviesa todas las capas,
de la realidad del ser humano,
con la expectativa de hasta el más decepcionante resultado.
Te has vuelto intrusa de mis tierras,
Has descubierto hasta el mas oscuro,
de los rincones en mi conciencia,
y solo existe un muro que nos separa,
uno que no es más que efecto de las consecuencias.
Mi mente me ha jugado una pasada,
me volví prisionero de una falsa realidad,
pensé haber encontrado un oasis sobre las dunas de la memoria,
un falso horizonte demasiado precioso como para ser real,
que persigo eternamente sin poderlo alcanzar,
mis ojos me engañan,
es la oscuridad, la misma ceguera,
la que me enseña la luz de la verdad.
No queda nada...
mas que el desvanecimiento de un sueño sin final
como humo que gira en el aire,
que se desintegra con los vientos del tiempo,
un momento perdido,
una promesa rota,
en un mundo de mentirosos.
Ya no me quedan fuerzas en las manos,
ni en el resto de mi cuerpo,
no me quedan fuerzas,
solo me queda soltar,
solo me queda olvidar,
soy un alma cansada sin receso,
que no tiene poción alguna,
mas la de seguir caminando en el interminable desierto,
bajo la delicada luz de un cruel satélite,
bajo la incertidumbre que gobierna las tierras de las penumbras.
Quisiera poder olvidar,
romper el espejismo que me rodea,
quebrar este silencio hipócrita,
acabar este sufrimiento fraternal,
cobijarme con las sombras del olvido.
Es mejor despertar,
ir por caminos separados,
por mas amargo que esto suene,
he aprendido a soltar,
todo aquello que no me da la mano de vuelta,
del auxilio de una difícil soledad,
es mejor despertar...
Rodrigo de la Parra de Tavira.©
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